(INBOX)
Amar, ¿será acaso un sentimiento al que estamos condenados? ¡Paciencia! Que mientras el sol se esconde, un último rayo de luz quema mis retinas. Ahora estoy completamente ciego entre mis recuerdos armando alguna imagen agradable, tu rostro que entre pensamientos de la noche se deforma por la presión en mi pecho; ¿y será que estamos condenados a amar? ¡Angustia! He estado tan solo que la verdad solo puedo decir como extraño aquellos labios fríos, pero… ¿Amar? ¿Querer? ¿Desear?
Te amo como amo a la muerte y al vacío, como la sombra a sus estrellas, más no te amo. Te quiero como quiero un beso, tuyo o del olvido, esa caricia que mi boca añora para liberarse de la palabra y hacerse esclava rebelde de algún tipo de afecto. Te deseo.
Parpadeo y aún nada veo, seguro ya pasará y por ello no puedo decirte si hay algo real en lo que siento o explicar bien qué es aquello que con mal orgullo creo sentir; una simple atracción, una amistad, no creo estar condenado a amar ni quiero querer quererte o querer que me quieras, pero… como extraño aquellos labios fríos.
La noche cae fuerte sobre mi nuca y luego envuelve fuerte mi garganta, pienso, pasar tiempo contigo y sin ti es lo mismo, como estar y no estar. Pero por segundos creo haber recuperado la vista cuando de reojo a mis labios miras.
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